Beneficios del apoyo psicológico en personas afectadas por la dermatitis atópica

 

“Aunque dolor y sufrimiento aparezcan en el diccionario como sinónimos, desde la experiencia de la psicología tenemos muy claro que no es lo mismo. Y el caso de los pacientes de dermatitis atópica es un ejemplo paradigmático de ello”. David Villa, psicólogo en el centro de psicoterapia VERSO, fue el encargado de hablarnos en nuestra jornada para pacientes sobre los beneficios del apoyo psicológico en las personas afectadas por la dermatitis atópica. 

Para David , el dolor se “limita” a la molestia corporal. Pero el sufrimiento va más allá. Se da cuando el ser humano tiene la sensación de no contar con los recursos para hacer frente al dolor, recursos como estrategias o habilidades propias. Cuando esos factores de protección se perciben como menores al propio dolor, la persona dice “con esto no puedo” y ahí empieza el sufrimiento, nos explicó el psicólogo. 

Cuando la piel falla y no puede ejercer su importante rol como protectora ante agentes externos, empiezan a manifestarse una serie de consecuencias psicológica. De ahí nacen síntomas como falta de autocontrol, irritabilidad, estrés, ansiedad y, con ellas, derivadas como incomunicación, problemas de pareja o familia, aislamiento social, etc. Sufrimos con la memoria de lo que nos puede volver a pasar

Complementando fármacos con apoyo psicológico

Pero hay otra posibilidad, explicó David. Y tiene que ver también con la psicología. ”Lo primero que hace un niño cuando cae en el parque es mirar a otros niños o a sus padres. Un mecanismo automático nos hace buscar en los otros empatía para gestionar mejor nuestro dolor”. Según nuestro ponente, cuando encontramos comprensión, sostén, protección o calma en los otros, estamos enviando información positiva al cerebro para decirle “podemos”. 

Trasladado al ámbito de la dermatitis atópica y al apoyo psicológico hablamos de un mayor autocontrol del tratamiento y de las lesiones, de menos eccemas e incluso menor picor. “Por ello-concluyó David- un espacio comunitario como AADA, en el que es posible ofrecer y recibir esa comunicación que no juzga, que es proactiva, por parte de otros pacientes o profesionales, puede llegar a ayudar bastante como complemento a los propios fármacos”.