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Tratamientos de la Dermatitis Atópica 2018-06-06T14:52:54+00:00

TRATAMIENTOS

TRATAMIENTO DE LA DA

El tratamiento de la DA es complejo, y debe adaptarse a la gravedad de cada caso.

Los objetivos del tratamiento son combinados:

· Aliviar el picor

· Restaurar la función barrera de la piel

· Reducir la colonización bacteriana y la inflamación.

1 CREMAS O EMOLIENTES

Todos los pacientes atópicos debemos tener una buena formación para evitar aquello que pueda desencadenar la enfermedad y también a usar las cremas o emolientes de forma correcta y continuada.

Estos productos van dirigidos a evitar la pérdida de agua a través de la piel, actuar como humectantes y restaurar los componentes lipídicos de la piel. Y también para minimizar el picor.

El uso correcto de las cremas puede potenciar la eficacia de los corticoides tópicos, pero también puede asociarse a casos de intolerancia o efectos secundarios como foliculitis, dermatitis irritativa o alérgica asociada por conservantes o fragancias.

2 CORTICOIDES TÓPICOS

Si a pesar de los emolientes los síntomas persisten, se tiene que añadir un tratamiento antiinflamatorio: corticoesteroides topicos

Los corticoides tópicos se mantienen como el tratamiento principal de la DA moderada a grave, como recogen diversas guías internacionales.

Por su amplia capacidad antiinflamatoria, se utilizan en la prevención y tratamiento de los brotes. Su uso correcto se adecúa a las necesidades de cada caso, ajustando la potencia del principio activo, la presentación y posología del medicamento.

El uso prolongado de corticoides tópicos es un problema en los pacientes con DA. La aparición de efectos secundarios locales (atrofia, riesgo de exacerbación de la dermatitis, erupciones rosaceiformes) e incluso la posibilidad de absorción percutánea, suponen un riesgo que, conocido por médicos y pacientes, disminuye la utilidad de estos fármacos y provoca con frecuencia desconfianza hacia el tratamiento y abandono del mismo.

3 INHIBIDORES TÓPICOS DE LA CALCINEURINA

Como alternativa o tratamiento complementario a los corticoides tópicos, los inhibidores de la calcineurina (tacrolimus y pimecrolimus) han demostrado seguridad y eficacia a largo plazo en pacientes con DA, por lo que son una alternativa para el tratamiento tópico durante periodos prolongados.

4 TRATAMIENTO SISTÉMICO CON INMUNOSUPRESORES ORALES

A pesar de su uso habitual en casos de brotes graves y su inclusión en guías terapéuticas, las evidencias objetivas sobre la eficacia de los corticoides sistémicos en la DA grave son muy escasas, y su uso tan sólo mejora temporalmente los síntomas, ya que al dejar el tratamiento vuelven los brotes. El riesgo añadido de efectos adversos justifica la “corticofobia” por parte de médicos y pacientes, barrera infranqueable en el manejo de la DA, ya que el carácter persistente/recurrente de la enfermedad obliga a un tratamiento mantenido durante meses, años o décadas. Por todo ello, gran parte de los pacientes no cumplen el tratamiento, especialmente en adultos (14,9-27%).

En España, la perspectiva de los pacientes atópicos adultos indica que gran parte de ellos (41,6%) admiten un mal control de la enfermedad y sus desencadenantes a pesar de intentar cumplir las indicaciones médicas. Sólo una cuarta parte de los pacientes se sienten confiados y seguros con el manejo tópico de los brotes de atopia.

Los tratamientos farmacológicos sistémicos están indicados en los casos más graves y persistentes de la enfermedad.

La ciclosporina es el único fármaco con indicación autorizada en España y es la primera elección para tratamientos cortos, ya que es capaz de controlar el eccema de forma rápida y eficaz. Sin embargo, el riesgo de toxicidad a medio y largo plazo obliga, tarde o temprano, a su retirada.

(Como opciones alternativas, se recomienda azatioprina o metotrexato, ambos prescritos fuera de indicación en la DA grave. La eficacia de dichos fármacos parece similar (ambos con rapidez de acción claramente inferior a ciclosporina), y la elección depende de las características de cada paciente).

5 FOTOTERAPIA

La segunda opción de tratamiento sistémico es la fototerapia (UV-BE y UVA1), con buena tolerancia y capaz de ofrecer mejorías rápidas; pero no es un tratamiento operativo a largo plazo, ya que obliga a desplazamientos, dificultades horarias y compromete el rendimiento académico o laboral.

En resumen, en el tratamiento sistémico de la DA se utilizan fármacos de manejo habitual por parte del dermatólogo, y de perfil de seguridad conocido y previsible en muchos casos. Sin embargo, son también frecuentes las respuestas clínicas insuficientes y los casos de intolerancia. Además, el riesgo creciente e invariable de aparición de efectos secundarios órgano-específicos asociados al uso prolongado y dosis acumulativas obliga, tarde o temprano, a su retirada. Globalmente, se estima que la duración acumulativa de los tratamientos sistémicos en DA es menor a 2-3 años, con una duración media de 6 meses.

NECESIDADES NO CUBIERTAS

La exposición de todas estas necesidades no cubiertas en el tratamiento de la DA grave hace necesario que se siga investigando y desarrollando nuevos fármacos que actúen eficazmente sobre la inflamación que subyace por debajo de la piel, controlando eficazmente el picor y que puedan ser administrados con seguridad a largo plazo ya que la DA es una enfermedad crónica.

FÁRMACOS EN DESARROLLO

Actualmente hay fármacos biológicos (anticuerpos monoclonales) en desarrollo para la DA como Nemolizumab, Tralokinumab, Tezepelumab y Dupilumab siendo éste último el primer biológico autorizado por la EMA (agencia española del medicamento) para la DA aunque todavía no está disponible es España. También hay fármacos orales en desarrollo como Baricitinib, ABT-494 o ZPL-389 Y fármacos tópicos en desarrollo como JTE-052 o Crisaborole.