La revolución en el tratamiento de la dermatitis atópica.

“Durante los últimos años se ha avanzado mucho en el estudio de la piel y los mecanismos que llevan a su inflamación. Seguimos sin saber por qué se produce la dermatitis atópica, pero vamos conociendo cómo se produce. Este conocimiento nos ha llevado a poder crear nuevos fármacos diseñados específicamente para bloquear las moléculas que causan la inflamación de la piel en el caso de ésta y otras enfermedades dermatológicas”.

Susana Córdoba, dermatóloga en el Hospital Universitario de Fuenlabrada, participó en nuestra jornada para pacientes celebrada el pasado 13 de septiembre en la que nos hizo un detallado repaso a los diferentes tratamientos aplicados actualmente a la DA en sus diversos grados, finalizando con algunas referencias a los últimos y más avanzados medicamentos, tal como es el caso de los fármacos biológicos.

“Se tratan de fármacos que afectan específicamente a la piel, es decir, no reduce la inmunidad general”, explicó la dermatóloga, quien nos reveló a su vez cifras de varios estudios que muestran la efectividad de alguno de estas nuevos productos. En uno de ellos, por ejemplo, se objetivó la reducción en la intensidad de la dermatitis de al menos la mitad en hasta el 80% de los pacientes e incluso una disminución del 90% en al algo menos de la mitad de los sujetos.

 

Corticoides, inmunosupresores y consejos del día a día

La dermatóloga del Hospital Universitario de Fuenlabrada nos ofreció también consejos básicos para la prevención de la aparición de brotes. Por ejemplo, el uso de jabones sin detergentes, hidratarse al menos dos veces al día “incluso si estamos perfectos de la piel”, o evitar factores desencadenantes como los cambios de temperatura, el estrés o las alergias detectadas. Susana Córdoba quiso enviar un mensaje de tranquilidad al respecto a los padres de niños con DA: “Un niño puede estar perfectamente y de repente tener un brote. Eso no quiere decir que sus padres se hayan equivocado o hayan hecho algo mal. Simplemente, hay también desencadenantes que no podemos evitar”.

Los corticoides tópicos, cómo no, fueron también protagonistas. La dermatóloga nos habló de sus diferentes intensidades y formas de aplicación (cremas, pomadas, ungüentos,..), así como de sus efectos secundarios (agrietamiento, piel más fina, aparición de estrías). También de sus alternativas: “Existen otras cremas sin corticoides con un efecto similar como son aquellas que llevan inmunosupresores – explicó la doctora- aunque éstas suelen dar una fuerte sensación de ardor o de escozor al principio de su aplicación”. Susana Córdoba se refirió también a las diferentes pautas con las que aplicar este tipo de medicamentos, diferenciando entre la pauta reactiva (aplicar las cremas como reacción a un brote para conseguir su desaparición) y la pauta proactiva, con la que se intenta adelantarse a un brote aplicando las cremas allí donde aparece normalmente éste para retrasar su aparición o reducir su intensidad.

También fueron mencionados los inmunosupresores sistémicos, una alternativa que tal como explicó la dermatóloga, no funcionan tan rápidamente como los corticoides y su utilización suele limitarse a unos cuantos meses. Algunos incluso pueden llevar toxicidad en algunos casos. Por eso necesitan de un control estricto y tener mucha vigilancia con los posibles efectos secundarios. “Es por ello que suelen ser una opción que se utiliza cuando fallan las demás”, concluyó Susana Córdoba.

En esta completa exposición, nuestra dermatóloga quiso mandar un mensaje de optimismo a todos los que nos hemos resignado a estar mal controlados ya que nuevos fármacos van a llegar pronto al mercado con resultados muy esperanzadores. El futuro ya está aquí y estamos preparados.